viernes, 2 de marzo de 2012

2 - Traición


Esa noche me arreglé como nunca para ver a Mateo. Sabía que sería una cita especial pues era la primera desde que éramos novios. Estaba nerviosa y expectante. Era solo una fiesta de la universidad que organizaba un amigo en común pero decidimos ir juntos y hacer pública nuestra relación en ella. Me vestí con un vestido, que simulaba ser seda, rojo y con un escote de infarto, tenía la espalda al descubierto y una gran abertura lateral en la falda. Me maquillé ligeramente, pues no me gustaba demasiado ocultarme debajo de una máscara, lo imprescindible para resaltar mis labios. El pelo lo dejé suelto dado que lo tenía largo y quería lucirlo. Habíamos quedado a las 23:00 pero sabía que la fiesta empezaba antes y no me iba a negar un poco de diversión pre- anuncio de nuestro noviazgo. Así que como habíamos quedado allí mismo decidí adelantarme para ir divirtiéndome con mis amigos. Compartíamos piso los cuatro. Yo y tres chicos más. No sé porqué pero no me llevaba demasiado bien con las mujeres. Suspiré. Estaban los tres guapísimos con su traje. Sonreí. Iba a ser la envidia de la fiesta.

-Vamos, princesita- dijo uno de mis compañeros de piso. Era gay y era el que mejor me trataba. Cosas de la vida...
Subimos al coche y emprendimos la marcha hacia la mansión del chico que organizaba la fiesta. Si, lo sé. Unos tanto y otros tan poco. Nosotros éramos cuatro en una casa y él tenía una mansión que no necesitaba compartir....
Cuando dejamos aparcado el coche nos abrió un... ¿mayordomo? Bueno parecía que sí. Fuimos adentrándonos en el salón y cogimos un par de bebidas. Había ya mucha gente y eso que eran las 22:30 y hacía solo media hora que había empezado... Empecé a bailar con Tom que era uno de mis compañeros de piso, el gay, ¡pero con él me divertía como nadie! Como estaba muy acalorada, después de bailar, decidí salir fuera a tomar el aire y esperar hasta las once para ver a Mateo. Detrás de la casa había un enorme estanque así que me decidí a sentarme en un banco que se encontraba al lado. Estaba realmente feliz y relajada. Hoy iba a ser una noche especial e íbamos a anunciar nuestro noviazgo después de su insistencia. Yo solo quería hacerlo feliz, por eso acepté decírselo a todo el mundo. Oí unos gemidos, alguien debía de estar divirtiéndose mucho. Sonreí inconscientemente. Era la noche del amor. Suspiré.
Parecía que ya habían acabado porque ya se escuchaba movimiento de ropas puestas en su sitio. No iba a moverme de aquí por ellos, estaba tan a gusto... Vi movimiento por el rabillo del ojo, así que no miré para no dejarlos en evidencia.
-¿No es esa la idiota de tu novia?- dijo una voz ebria y con un volumen realmente elevado.
Me di la vuelta en cuanto reconocí la voz. Era Sofía. Y a su lado no estaba otra persona que mi “amado” Mateo. Me quedé petrificada un momento. Lo analicé todo. El carmín que traía por los labios y cuello, la corbata desabrochada, la camisa fuera de los pantalones, el sonrojo de su piel y su mano en la cintura de Sofía. Desde luego que yo era la idiota de su novia.
-No es lo que parece- dijo Mateo acercándose a mí.
-¿No?- dije extrañamente calmada. ¿Podría vivir después del dolor que sentía oprimiendo mi pecho?
-Estábamos hablando- dijo Mateo.
-Claro, de sexo- dijo Sofía con una voz estridente.- Todo oral eso sí.- dijo maliciosamente.
No quería ni podía escuchar nada más. No sé como lo conseguí pero fui andando a paso airoso hasta el salón de vuelta. Estaba realmente furiosa, pero por debajo de toda esa furia sabía que solo había dolor. Un dolor tan profundo que casi no me dejaba respirar. Encontré a Tom y sin necesidad de palabras lo entendió. Me llevó andando hasta el bar más cercano y se lo conté todo. Sin dejar de llorar.
-Tranquilízate- dijo Tom.- Voy a llamar los demás y nos iremos a casa, ¿vale?- dijo.
Yo me limité a asentir con la cabeza. Apoyé mi espalda en el cristal y aferré mis piernas, metiendo la cabeza entre ellas. Menos mal que era un bar tranquilo y con sillones porque no tenía ganas de ver a nadie.
-Veo que no estás haciendo el trabajo- dijo una voz que conocía muy bien.
-Déjame- dije con la voz amortiguada por mi postura y sin dignarme a mirarle a la cara.
Sentí como se sentaba a mi lado del sillón. Lo miré con los ojos rojos de tanto llorar. Lo odiaba. A él y a todos los hombres que se cruzasen por mi camino.
-¿Qué coño quieres?- dije bruscamente. No estaba para tonterías hoy y menos de él.
-¿Qué te ha pasado?- preguntó él en cambio.
-Nada que te pueda interesar-dije ariscamente.
-Solo quiero ayudar-dijo suavemente.
-Ya has ayudado bastante- dije- Siempre jodiéndome. Humillándome. ¿Qué pasa es que tengo un cartel que llama a los capullos? ¡Haber ilumíname que dice el cartel que no puedo ver! - dije gritando la última parte y volviendo a sollozar.
Se acercó a mi y me abrazó. Tuve que bajar las piernas porque sino estaba incómoda. Me apoyé en su pecho y me consoló sin decirme nada. No hubo palabras de consuelo y eso fue lo que más me consoló. Realmente algo no iba bien conmigo. Pasamos el tiempo así. Abrazados sin más palabras inútiles en nuestras bocas y yo con una extraña sensación de tranquilidad que necesitaba en esos momentos a toda costa.
-¿Qué haces abrazando a mi chica, capullo?- preguntó Mateo a nuestras espaldas.
Los dos nos dimos la vuelta sorprendidos. ¡Pero que se creía ese neanderthal! Detrás de él estaba un compungido Tom. “Lo siento” articuló con los labios. Lo entendí perfectamente y asentí.
-No soy nada tuyo y no quiero volverte a ver- dije finalmente.
-¿Es por este capullo?- preguntó furioso acercándose peligrosamente a mi profesor.
-¿Cómo tienes la cara de preguntarme si es por él? ¡Es que acaso eres más gilipollas de lo que pareces! Te estabas follando a Sofía. ¡Cuando estábamos saliendo! En la fiesta en la que íbamos a decirles a todos que éramos novios. ¡¡¿¿Pero que coño te crees??!!- dije totalmente descontrolada.
-De verdad que yo te quiero- dijo Mateo- Fue un momento de debilidad- intentó excusarse.
-¿Un momento de debilidad?-pregunté estupefacta- ¿De verdad quieres que me crea esa mierda?
-Sabes que lo nuestro es especial. Ella siempre está detrás mía y yo tengo necesidades. Estaba pasando un mal momento porque te negabas a decirle a la gente que estábamos juntos. -intentó excusarse nuevamente.
-¿Cuánto tiempo llevas pegándomela con ella?- pregunté asombrada por su respuesta.
-Desde hace seis meses- confesó.
-¡Pero si llevamos seis meses!- dije furiosa.-¡Lárgate de aquí y no quiero verte más!
Salió por la puerta con paso indignado. ¡Lo que me faltaba! Miré a Jorge.
-Déjame pasar por favor- dije. Él sin articular palabra me ayudó a ponerme de pie.
-Vamos te acompaño a casa-dijo él mirándome con pesar.
-No es necesario- le dije-Me voy con Tom.
-Está bien- accedió- Nos vemos el lunes en clase.
-Supongo que sí- susurré.
Tom y mis compañeros de piso estaban esperándome fuera en el coche. Subí con ellos y emprendimos el camino a casa en el más absoluto silencio. Cuando llegamos me disponía a ir a mi habitación pero Nicolás me detuvo.
-Vamos, te voy a preparar un chocolate caliente- me dijo con una sonrisa. Asentí.
-Tenemos que poner en marcha un plan para que vea todo lo que se ha perdido-dijo Tom desde la cocina. Consiguiendo que sonriese. Nicolás me miró y puso los ojos en blanco. Ahora sí que me reí a carcajada limpia.
-Bueno yo me ofrezco voluntario para ser tu novio de quita y pon-dijo Daniel.
-Es una idea estupenda- dijo Tom- Tu fingirás que ahora que puedes quieres estar con ella y haréis manitas... y entonces él sufrirá.-dijo con un tono siniestro al final.
Todos nos reíamos ante las sugerencias más inverosímiles que la anterior. Al menos tenía a mis amigos, mis locos y adorables amigos.
-Supongo que mañana iré de compras- dije finalmente.
-¡Si!-dijo Tom con emoción.
-Pero hoy necesito descansar demasiadas emociones para un solo día- suspiré tristemente.
-Te quiero Silvia-dijo Tom – No dejes que un capullo te amargue la existencia.
-Yo también te quiero-dijo Nico.
-¡Tíos! Yo más. Si hasta me he ofrecido a ser tu novio- dijo Dani fingiendo indignación.
Volvimos a reírnos una vez más y nos abrazamos. Los adoraba, eran como hermanos para mi. Descansé toda la noche sin incidentes después de la charla con mis compañeros. Tenía una cosa clara y era que no me iba a dejar pisotear por él. Había sido una traición de las grandes y no quería estar nunca más con él. Pasamos el fin de semana viendo películas de acción para no entrar en el trasfondo romántico en ningún momento. Fuimos de compras, reímos, cocinamos y nunca estuve sola. Éramos una gran familia.

8 comentarios:

  1. Cada vez me gusta más la historia, estoy enganchadísima, deseando que continúe. Felicidades por el gran trabajo que estás haciendo.
    Muchos besos!!!

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    1. Muchísimas gracias por el elogio. Es un placer para mi escribir y lo es aún más que me leáis. Claro que continúa, hoy mismo subo el siguiente capítulo!
      Besos!
      P.D.: Te dejé un mensaje en el cbox del blog. Ya te sigo!

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  2. buenisimo! espera la siguiente parte mañana?

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    1. Claro que si!! Ahora mismo lo subo!! Ya queda menos...
      Besitos

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  3. Me ha gustado el buen rollo que tiene con sus amigos. Continuo un poco más.

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    1. Gracias Galena!
      Siempre es bueno que los personajes tengan en quien apoyarse en momentos duros!
      Besitos.

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  4. K capullo este novio suyo!, se la estaba pegando desde el mismo día k se hicieron novios!, k cabrón! Jijiji

    Sigo leyendo!

    Pd: ahora me gusta todavia mas el profe!

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    1. Gracias preciosa,
      La verdad es que con hombres así... Pobrecilla, menos mal que tiene a sus compis.
      Besines.

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Gracias por comentar.

Susana Barreiro. Con la tecnología de Blogger.

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