martes, 25 de septiembre de 2012

1- Inicio



Me encontraba bailando con un vestido precioso, ¡Dios que bien me sentía!, me alegraba de haber ido a la fiesta con Manuel y eso que no estaba tan segura de mis sentimientos. Él se había declarado hacía unas semanas y no había sido capaz de responderle, pero él como siempre se había portado impecablemente. Tenía la extraña sensación de que decirle que sí iba a ser un error. Suspiré.


-¿Quieres que vayamos a descansar un poco? -me preguntó suavemente- Llevamos mucho tiempo bailando.

Era tan guapo, ¿por qué dudaba siquiera?, era un hombre espectacular y era realmente amable conmigo. Su cabello negro a juego con sus oscuros y misteriosos ojos... ¡Y ese cuerpo!, no había nada imperfecto en él, estaba deseando verlo desnudo otra vez. Y parecía que él también pensaba lo mismo.

-Claro, vayamos dar un paseo – le dije sin pensármelo siquiera.

-Vamos, te conseguiré una copa antes de salir -dijo amablemente. Si, era perfecto sin más.

Salimos por la puerta trasera, se suponía que era solo para los empleados, pero supongo que ser el dueño de esa casa le daba ciertos privilegios. Hacía una noche estupenda, el cielo estaba repleto de estrellas y el aroma de las plantas del jardín danzaba en la atmósfera, no creo haber visto jamás un ambiente tan romántico. Él comenzó a besarme nada más salimos por la puerta, cuidadosamente como si temiera que me rompiese, su sabor era tan embriagador, por un momento me olvidé de donde estaba, de mi misma, solo podía sentir sus suaves y dulces labios, era el mejor beso que había recibido en mi vida y eso que había tenido muchas experiencias, pero por mala suerte no tan buenas. Gemí. Realmente estaba perdida antes de empezar.

-Marta – dijo apoyando su frente contra la mía y respirando pesadamente, mi nombre en su boca sonaba como una oración, una plegaria, una pregunta.

-Vamos- le dije cogiéndole de la mano y encaminándome hacia lo que parecía ser un invernadero.

En cuanto cerramos la puerta y nos aseguramos de que no había nadie seguimos besándonos. Ya no eran suaves sus caricias, sino insistentes y descontroladas. Las mías también se hicieron erráticas y necesitaba desesperadamente quitarle toda su ropa. Le saqué la camisa por fuera de los pantalones y empecé a desabrocharle los botones. Él estaba acariciando mi pierna subiendo el vestido suavemente y acomodándome encima de una mesa, que a pesar de lo fría que estaba la sentí de lo más cálida debajo de mis nalgas. Ya había conseguido desabotonarle la camisa y estaba haciendo un trabajo realmente bueno bajándole los pantalones, aunque casi no podía concentrarme debido al intenso placer que me estaba proporcionando con sus habilidosas manos. Gimió cuando le conseguí tocar su miembro, estaba tan grande e hinchado, así que empecé a masajearlo con insistencia tal y como él hacía conmigo. Gemimos ambos a la vez y nos miramos a los ojos, un segundo de entendimiento sin palabras. Colocó sus manos en mis caderas para acercarme completamente a su cuerpo, de forma que nuestras pieles se rozaban y no había espacio entre nosotros, nos fundimos en una sola persona. Empezó a penetrarme con un suave vaivén, pero pronto eso no era suficiente y cambió de ritmo, haciéndome gemir fuertemente. Eso le excitó más. Tuve que morderle el cuello para evitar volver a gemir, estaba tan suave y podía notar el olor excitante de su cuerpo. Esa acción pareció descontrolarle ya que no era capaz de llevar un ritmo, estábamos al límite. Instintivamente mis manos agarraron su cabello. Y de repente, lo sentí llenarme y ahogué un grito contra su maravilloso y fuerte hombro. Sus manos no cesaron de acariciarme hasta que los espasmos de mi orgasmo remitieron y después suavemente dejó un pequeño beso en la comisura de mis labios.

-¿Estás bien? – me miró con algo parecido a la culpa.

-Si – dije débilmente por la falta de fuerzas- Déjame recuperarme que me has dejado sin aliento- le dije con una sonrisa y él me miró divertido.

-Espera, dame un segundo. - dijo mientras se subía los boxers- te ayudaré a bajar de la mesa – me dijo mirando fijamente a mis ojos y acariciándome el cabello, consiguiendo que me estremeciese. Él sonrió satisfecho.

Se separó suavemente de mi y me observó. Se dio la vuelta en busca de los pantalones, aún semidesnudo su cuerpo parecía una estatua de un Dios griego, consiguió que desviase la vista avergonzada por el hecho de que yo una simple mortal pudiera estar con alguien tan perfecto. Sentí su mano en mi mejilla y le miré asombrada. Coincidieron nuestras miradas y nos besamos nuevamente, era maravilloso. Empecé a vestirme al mismo tiempo que él. Y cuando ambos estuvimos listos o tanto como podíamos estarlo sin un espejo en el que mirarnos salimos del invernadero cogiéndonos de la mano. Una suave brisa pareció darnos la bienvenida y la recibí agradecida, miré hacia atrás viendo el invernadero. Me sonrojé al recordar lo que había hecho hacía solo unos minutos y por notar el calor que sus manos habían dejado en mi piel, como si alguien pudiera detectar las huellas de la escena de un crimen. Mi boca estaba seca, no me había percatado de lo sedienta que me sentía.

-Hola – dijo una voz masculina a nuestras espaldas. Nos dimos la vuelta con las manos aún entrelazadas, nos dejó unos segundos sobresaltados pues los dos pensábamos que nadie saldría de la casa para pasear por el jardín.

-¿Y usted es... Creo que debería conocer a todos mis invitados?- dijo Manuel con una voz fría, tan fría que me llegó a cortar el alma.

-Soy Sergio. Creo que deberías saber mi nombre puesto que pienso llevarme a tu novia – dijo con una sonrisa helada. Consiguió que me estremeciera y que una sensación de desasosiego se instalara en mi cuerpo. ¡Manuel no permitiría que me llevara!, ¿y si hería a Manuel?

-¿Qué es lo que quieres? - dije algo asustada, ¿pero qué se creía este, que yo era una moneda de cambio fácil?, agarré más fuerte la mano Manuel haciéndole saber que era suya.

-Lo mismo que quiere tu novio, preciosa – dijo el tal Sergio. Consiguiendo que mirara asombrada a Manuel, cuando de repente noté como alguien me cogía del brazo y me tapaba la nariz. Perdí el conocimiento.

4 comentarios:

  1. O_O me encanto, puff un inicio fabuloso.. Que sigueeeee!! jajajaja no tengo palabras me quede atrapada en la historiaa

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  2. Muchas gracias!
    Espero subir pronto otro capítulo >.<
    Besos.

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  3. Que comienzo chiquilla!, me ha encantado!, y la escena en el invernadero, fue realmente caliente, jejeje Pero el final, fue lo más!

    Quies es Sergio?, a k se refería con ese último comentario?, No era realmente Manuel de fiar?

    Habrá que seguir leyendo para saber más, jejeje

    Voy a por el segundo capi!

    Saludos y bs guapa, muak!

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    Respuestas
    1. Me alegro un montón Dulce!! Espero que te sigan gustando los demás.
      Muchos besos.

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Gracias por comentar.

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